01 LA IDEA: y IV. Sobre "finales lúcidos" • Pautas y pistas en la creación de un cortometraje

Una idea lúcida es aquella que ya contiene un acertado desenlace. © Nueva York 2010


Sobre "finales lúcidos"

Nos encontramos ante varias ideas preseleccionadas sobre la mesa, ha llegado la hora de elegir. Decidirnos por alguna de ellas, es bastante complicado y sencillo a la vez. Unas pautas que nos ayuden a filtrar nuestras propuestas pueden ser las siguientes cuestiones:

1º.- Consultar a varias personas con perfiles diferentes (edades, nacionalidad, gustos…) Teniendo en cuenta sus argumentos a la hora de decantarse por una u otra historia. Siempre será útil, y una herramienta referente a la hora de posicionarnos. Con una variedad de opiniones obtendremos mejores elecciones, y nos dará más seguridad en nuestro criterio.

2º.- Barajar las dificultades, y facilidades que nos encontraremos a lo largo de todo el proceso. Viabilidad en cuanto a localizaciones, actores, atrezzo, equipo técnico, post-producción… etc.

3º.- Un buen final, o “final lúcido”. Muchas veces las ideas son abstractas y generales. Pero arrancar con una “mini” estructura desde la concepción del guión, siempre facilitará la escritura del mismo. No perder de vista el final nos ayudará a ser más concretos, perfilar cada secuencia y aportará claridad a nuestro trabajo.

Profundizando en el tercer punto; comentaremos algunos inconvenientes de no tener final. He leído algunos guiones de cortometrajes que aún estando muy bien redactados y dialogados, éstos carecían precisamente de un final. Se quedaban en meras situaciones de personajes pareciendo el principio de “algo”, de un posible largometraje. Dejando un vacío en el espectador, dado que la duración de un cortometraje, como su propio nombre nos indica, es una experiencia de corto recorrido. No debemos olvidar que la comunicación entre el autor y el público, dista mucho de una obra de hora y media, en la que nos da tiempo a comprender y lograr mayor empatía con los personajes, sus conflictos y contagiarnos de la atmósfera creada. Así pues, una idea lúcida es aquella que ya contiene un acertado desenlace.

Frecuentemente se cae en el error de divagar, o rellenar el guión con “paja”, cuando esto ocurre suele ser un problema para el guionista, sobre todo porque trabaja más de lo que debiera y malgasta las horas delante del ordenador sin rumbo fijo. Para evitarlo es tan sencillo como sentarse en el vagón a sabiendas de cuál será nuestra parada. Nuestra mente viaja mejor con un claro objetivo a cumplir.


Una propuesta didáctica, es la de intercambiar posibles finales a distintas ideas. Entre varios, seleccionar dos o tres ideas cada uno al azar, y luego entre todos reflexionar y nombrar diferentes desenlaces. Debatiendo sobre los siguientes puntos:
  • ¿Por qué es el mejor final? Argumentando la situación, y lo que provocaría en el espectador.
  • ¿Es posible un “final abierto”? Si esto ocurre, analizar y argumentar qué es lo que refleja el autor, o cuál es la intención del mismo. ¿Por qué dejar al público la posibilidad de interpretar libremente la historia?
  • ¿Un “final feliz” es siempre más gratificante para el espectador? Observar cómo cambia el mensaje que le llega al público, desde el punto de vista: final negativo, o positivo.

© Eva Pallarés 2010

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